Os propongo que esta salida, más que una salida sea una entrada: una entrada al interior de Uno Mismo.
Al sitio se llega fácilmente. Está entre Montañana y Peñaflor. Se puede ir inclusive en el bus urbano (línea 28). Es bien visible desde la carretera.
A mí, los cartujos me despiertan especial veneración. Quizá porque en 3º de BUP el cole de Agustinos nos llevó allí a conocer la vida cartuja y las pinturas de Goya, impresionándome la renunciación al mundo que hace el cartujo al elegir esa vida tan "peculiar". Quizá porque ya con cuarenta y tantos años vi la película "El gran silencio" (habla de la vida dentro de una cartuja) y ya pude entender un poco más qué significa la vida contemplativa y cómo es ello en una cartuja, volviéndome a impresionar de nuevo el tema cartujo. Quizá porque dentro de mí vive una persona muy contemplativa, que aún no ha emergido suficientemente y le gustaría emerger mucho más.
El caso es que vayas con la actitud que vayas, es un lugar especial.
En el siglo XVI, se fundó buscando climas más amables, menos fríos. Tiene un trazado fundamentalmente renacentista, de tipo monástico amurallado.
Interiormente se organizan las dependencias en torno a tres patios
bordeados de claustros. La entrada a la hospedería y la
procura flanquean una plaza ajardinada. A partir de aquí se desarrolla
el monasterio propiamente dicho, que forma un plano rectangular centrado
por la iglesia. Tras la cabecera de ésta, se dispone el gran claustro que
da paso a las 36 celdas, que son como pequeñas casas con su capilla,
dormitorio, comedor, estudio, huerto, taller y solana. En el centro del
patio de ese claustro, está el cementerio, delimitado por cipreses. A
ambos lados de la iglesia se disponen los dos claustros menores.
Un pequeño mundo, vamos.
La iglesia es un magnífico ejemplo de la arquitectura de tradición gótica del siglo XVI. Su retablo mayor, es barroco, del siglo XVIII. La iglesia fue decorada en el siglo XVIII, contando con un conjunto de pinturas murales al óleo pintadas por Francisco de Goya en 1774. Es una de las composiciones más originales de la juventud de Goya y el preludio de su madurez artística. El artista aragonés pintó el ciclo más extenso de su obra, once pinturas sobre la Vida de la Virgen María, que pintó con trazos libres y espontáneos.
Se conservan siete de ellas.
Son de grandes dimensiones y en su conjunto poseen
un carácter único en la obra de Goya.
En 2011, dados los pocos cartujos que quedaban, decidieron trasladarse a la cartuja de Porta Coeli,
en la provincia de Valencia, y confiar el monasterio a otra comunidad
que pudiera seguir con la vocación espiritual del lugar. En febrero de
2012 se instalaron en el inmueble miembros de la Comunidad del Chemin Neuf, continuando así la vida religiosa esta histórica cartuja.
Desde la llegada al monasterio de la Comunidad del Chemin Neuf
en 2012, es posible conocer el arte y la historia que guarda este
recinto. Es posible hacerlo de manera individual los sábados a las 12
sin reserva; o en grupos de mínimo 20 personas a través de reservas. Una persona de esta Comunidad realiza las visitas guiadas.
Durante la visita, además de contemplar los frescos de Goya, conocerás
la historia de la cartuja, el claustro, su jardín y sus capillas. Muy interesante esta visita, me han dicho.
Chemin Neuf es una comunidad católica internacional con vocación
ecuménica, nacida de un grupo de oración en Lyon (Francia) en 1973.
Cuenta con casi 2.000 miembros y está presente en varios países. Su
espiritualidad es ignaciana y su contexto eclesiástico es el de la
renovación carismática. Esta comunidad está formada por hombres y
mujeres consagrados en el celibato, por matrimonios, familias, solteros y
viudos (vamos, todos los estados de vida) que optan por un estilo de
vida marcado por la oración comunitaria y la vida apostólica.
Este complejo, hoy día, bulle de actividad.
No en vano en este edificio histórico, declarado Bien de Interés
Cultural, residen en la actualidad 120 personas de 19 nacionalidades
diferentes. Chemin Neuf es la propietaria legal desde hace siete años tanto del inmueble como de su contenido, con la obra de Goya incluida.
Los técnicos de la Consejería de Cultura
de la DGA llevan a cabo visitas periódicas al complejo y comprueban el estado de
la cartuja y de las pinturas.
La
comunidad recibe donaciones, aportaciones voluntarias y colaboraciones.
Desde Chemin Neuf, dicen, quieren difundir su actividad y la cartuja.
Todos los domingos celebran misa a las 12.00 abierta a todo el mundo. Desde que comenzaron a ocupar el inmueble, han acondicionado unas 25 celdas de las 36 que existen,
han instalado calefacción, mejorado los servicios básicos y cambiado
tuberías, así como reparado las estancias comunes. El trabajo,
«nunca termina». Además, Chemin Neuf ha establecido allí su centro de formación internacional.
Hasta Aula
Dei llegan familias, matrimonios sin hijos, jóvenes o jubilados para
participar en las clases de formación, que se imparten en francés y se
traducen de forma simultánea a varios idiomas. La mayoría opta por pasar
un trimestre, y hay quien decide ampliar su
estancia. Mientras los adultos dedican su tiempo a
estas sesiones, los niños –ahora hay unos 30 en edad escolar– asisten al
colegio de San Mateo de Gállego. Varios padres se turnan para
llevarlos en coches particulares hasta el centro. Regresan a partir de
la 16:30, que es cuando terminan las clases y juegan en el jardín del
claustro, donde han instalado un área infantil, o hacen los deberes en
un cuarto acondicionado como biblioteca.
La formación del centro internacional se imparte por la mañana y por la tarde, pero mientras el ritmo no para.
Sin perder de vista la vida comunitaria de oración, unos se encargan
de atender la guardería, en una celda que se ha habilitado para los más
pequeños, otros hacen las tareas domésticas y preparan la comida.
Me apetece ir un día a la misa dominical. La mezcla de renovación carismática, espiritualidad ignaciana, ambiente internacional y vida comunitaria me atrae mucho. ¿Quién sabe si me gusta la experiencia y repito mis visitas allí?